entender un niño que es cuidado por un Au-pair

Ya que vas a invertir una buena parte de tu tiempo en compañía de los niños es importante que tengas un buen manejo de la relación.
Parece una tarea difícil, cada niño es único, leer sus expresiones o entender su lenguaje va más allá de lo que dicen con palabras, y puede llegar a convertirse en una odisea o en una grata experiencia, todo va en el manejo que sepas darle.

Edad. Empecemos por identificar que la edad juega un papel fundamental, las necesidades en cada etapa son diferentes, investiga en qué etapa está el niño y sus intereses. Su manera de interactuar se transforma con el paso del tiempo.

Tu niño interior. Recuerda que también fuiste niño, ¿cómo pensabas? ¿Qué sentías? busca ese niño que aún vive en ti, juega, explora, suéltate verás como pasas nos agradables ratos, pues el cuidado de un niño va más allá de una responsabilidad, se trata de entrar a su mundo y si de paso puedes disfrutar has ganado mucho terreno.

Imaginación. Los niños están descubriendo el mundo, la forma en que lo conectes con las experiencias y conocimientos será determinante. Usa la imaginación para conversar con él háblale con ejemplos que lo hagan razonar dentro de las experiencias de su mundo. ¿Quiere saber cómo se mueve la tierra? una simple naranja o pelota puede ser el mundo que usas para explicarle y si terminan jugando con el balón habrás reforzado el conocimiento con una grata experiencia.

Respeto. Puede que sea un pequeño, aun así, también tiene sus estados de ánimo. Acostúmbrate a preguntarle si desea algo (¿quieres que hablemos al respecto? ¿te puedo explicar? ¿me permites ayudarte?). Ten cuidado de no sobrepasar la voluntad de los padres por algo que te esté pidiendo el niño, por más que desees respetar y darle gusto al pequeño.

Pon límites. Eres su cuidador temporal, pero nunca permitas que invada tu espacio, gustos, tiempos libres, opiniones, gustos personales. Así como das respeto también deberás recibirlo.

Emociones. Escúchalo e indaga, evita reaccionar a las pataletas o estados emocionales alterados, espera con calma hasta que el niño se calme o el padre intervenga. Nunca grites ni levantes la voz. Una vez el niño esté en calma cambia de ambiente (vayan al jardín, al estudio o a un sitio diferente donde ocurrió el evento) habla con él, pregunta la razón de su conducta. Pídele que trate de hablar contigo siempre y si se altera te lo trate de dar a entender sin agresiones. Si la situación se vuelve repetitiva dialoga con los padres, ya deberán ser ellos quienes le den manejo a la situación.

Crear una relación de confianza toma tiempo, pero no es imposible. Los seres humanos nos entendemos y conocemos a medida que interactuamos, un niño no es la excepción y lo más importante es que ganes su confianza. Usa una simple regla infalible, se tú mismo.

Creditos:
Intermundial.es