Cuando algunas cosas salen de control y pierdes la calma lo mejor es no reaccionar a los impulsos e ideas que llegan. Acá te dejamos algunos ejercicios que te ayudarán a soltar el estrés y manejar la situación con cabeza fría.

RESPIRACIÓN
La respiración diafragmática es una excelente forma de reducir el estrés.
Ponte en una posición cómoda. Cierra los ojos y concentra la atención en tu cuerpo y en la respiración.
Inhala profundamente por la nariz y deja que el abdomen se llene de aire y se expanda ligeramente. Exhala a la vez que te relajas y despides todo el aire por la nariz.
Lleva una mano al abdomen, justo debajo del ombligo, y la otra mano a la parte superior del pecho. Inhala profundamente por la nariz y exhala por la nariz. Siente la frescura del aire cuando ingresa y su calor cuando sale.
A medida que inhalas y exhalas por la nariz, enfócate en cambiar tu respiración de lugar para que puedas sentir cómo sube y baja el abdomen, más que el pecho. En otras palabras, debes lograr que la mano que descansa sobre el abdomen se mueva más que la mano que está en el pecho. Inhala profundamente por la nariz y envía el aire hacia la parte posterior de la garganta y en dirección descendente hacia la panza. Permite que el abdomen se desinfle lentamente a medida que exhalas por la nariz.
Respira tres veces más, lenta y profundamente, y concéntrate de forma consciente en cómo sube y baja el abdomen. Continúa respirando profundamente en ciclos completos, y confía en que el cuerpo se relajará a medida que la respiración se vuelva más lenta.

TÉCNICA ORIENTAL
Esta técnica japonesa es extraordinaria; provee una manera simple de lograr un equilibro a nivel mental, físico, e incluso espiritual. Esta práctica es una forma de autoconsciencia, relajación, y armonización del cuerpo y la mente.
Empieza con la mano izquierda,
Antes de seguir con el dedo que continua debes notar palpitaciones en tu cuerpo o en el dedo, puedes incluso realizar una afirmación sobre cada una de esas emociones, ejemplo si sientes angustia pronuncia paz.
Sujetamos el primero de los dedos con los dedos de la mano contraria, por ejemplo el pulgar. Debemos ejercer presión y comenzar a masajearlo, al masajearlo y presionarlo debemos visualizar la emoción que representa, en este caso es desviar emociones como la ansiedad y preocupaciones.
Pasa al pulgar ayuda a desviar emociones como la ansiedad y preocupaciones, en todos masajearás, presionarás identificando la emoción.
El índice ayuda combatir los miedos.
El dedo medio ayuda a controlar sentimientos de ira y rencor.
El dedo anular ayuda a luchar contra la melancolía y la depresión.
El meñique ayuda a aliviar el estrés e impulsa tu optimismo y autoestima.

MEDITAR
La meditación es clave para reducir el estrés y un simple ejercicio de control mental puede tener un beneficio enorme en la salud física. Estos pasos ayudarán a meditar, aunque sea novato en la materia:
Trata de escoger un lugar tranquilo donde no se interrumpa la privacidad y el silencio necesarios.
En una posición cómoda, ya sentado o acostado, respirar profunda y lentamente, centrando la atención en la respiración.
Es necesario adoptar un estado mental pasivo y relajado: cerrar los ojos para obviar estímulos visuales, y dejar que los pensamientos fluyan sin detenerse en ninguno, pensando únicamente en el aire que entra y sale de los pulmones.
Centrase en un elemento concreto: escoge una palabra o sílaba y repetirlo en silencio o en voz alta, una y otra vez. Da exactamente igual el contenido o significado, lo importante es la repetición.
Practica 5 o 10 minutos, lo importante es que logres relajar y desconectar de la situación que llevó al momento de estrés.